Si usted se dedica a pensar sobre los “efectos secundarios” de la pandemia Covid19, necesariamente cae en la trascendencia de la enseñanza virtual y su impacto sobre la población.

Algunas cosas de las que serán enumeradas a continuación pueden ser parte de una agenda educativa que podría llevarse a cabo a partir de su evaluación y consideración desde el punto de vista del beneficio que representaría cada tema por separado para los intereses de la colectividad.

Luego de la reunión sostenida entre el Ministro de Educación cuyo ejercicio termina el 15 de agosto de 2020 y el señor Roberto Fulcar, quien ha sido predesignado como nuevo incumbente a partir del 16 de agosto de 2020, se han hecho muchas conjeturas acerca de si el proximo año escolar será presencial, virtual o de una forma “hibrida”, semipresencial, semivirtual o quién sabe como.

El Ministro Peña Mirabal dejó entrever que ya se cuenta con el respaldo del PROMESECAL para dotar de mascarillas y gel desinfectante a los estudiantes, maestros y personal administrativo de los centros educativos, en lo que es una clara insinuación de lo que está pasando por su imaginación en este peligroso momento de la pandemia.

El distanciamiento social debe ser imprescindible e ineludible

Los elefantes piensan en muchas cosas simultáneamente y por tal motivo se atreven a recomendar que las clases sean exclusivamente de manera virtual, por múltiples razones:

En el seno de la familia podría haber más armonía al comprenderse que no estará bajo la influencia de una tensión constante por el apresuramiento para preparar sus muchachos para mandarlos al colegio o la escuela con la estricta puntualidad establecida.

Ahorros significativos por la eliminación de la compra de uniformes, mochilas, zapatos, etc. y probablemente libros, cuadernos y demás útiles, así como en pago de transporte y la consiguiente eliminación del riesgo de contaminación en un sistema de transporte colectivo.

Si se trata de que la familia tenga su propio medio de transporte, entonces habrá un ahorro en combustibles, tiempo y el consabido estrés que provoca ese tipo de compromiso que obliga a la puntualidad y una serie de actividades que alteran el comportamiento emocional. Los entaponamientos en las calles se reducirían considerablemente.

En el centro educativo no será necesaria la presencia del personal docente, salvo que los componentes electrónicos estén vinculados a redes internas y en ese caso se impone un cubículo higienizado apropiadamente para cada profesor que deba conectarse al centro de cómputos.

El personal administrativo del colegio recesaría parcialmente. No será necesario un estricto mantenimiento diario en materia de recogida de basura, limpieza de baños, pisos y se notará un ahorro considerable en agua, energía electrica, materiales de limpieza y muchas cosas más.

Es necesario pensar en esas cosas que significan ahorro de recursos y del factor tiempo como elementos fundamentales para que la vida sea mas llevadera mientras la emergencia provocada por el Covid19 persista. Se alberga la esperanza del lanzamiento de por lo menos una vacuna en el mes de septiembre, pero no se conoce su costo, ni cuando estará al alcance de todos los habitantes de la patria de Duarte, Sanchez, Mella y Luperón.

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