Archivos Mensuales: junio 2020

Si usted se dedica a leer estas tres publicaciones, se dará cuenta, que las motivaciones del llamado a concurso que hace el INESPRE, no encajan bien dentro de los plazos que fija el Decreto.

La prensa dominicana del día 18 de junio de 2020, a diecisiete días de unas elecciones presidenciales, trae un paquete de cosas tan sorprendentes que si las conjugamos sale una “busumba con sambulemba” con olor al humo de Duquesa o el de las “pistolitas de mito” en la mañana del día de los Reyes Magos.

Los señores candidatos del gobierno que integran el dueto Penco&Margot, están anunciando un espectáculo descomunal que necesitaría de una enorme suma de dinero para usarlo en pasajes gratuitos para estudiantes universitarios y de carreras técnicas, conversión de liceos en politécnicos, pasantías pagadas por el Estado para jóvenes en empresas privadas, apoyo al capital para negocios que sean concebidos por emprendedores, bono digital para “tener acceso a internet como un derecho de todos”(sic) y garantizar apoyo social y económico a los jóvenes durante el desempleo, incluyendo capacitación para la reinserción laboral.

En esa misma fecha, el gobierno que apoya a esos afortunados candidatos es cauto al decir que la economía dominicana tendrá cero crecimiento en el presente año, que la depreciación de la moneda dominicana será de un 11.2% y que la tasa de cambio promedio del año sería de DOP57.05 por USD1.00.

Simultáneamente, se anuncia que la Cámara de Diputados habrá de iniciar los trabajos para conocer un presupuesto complementario sometido por el Poder Ejecutivo, a instancias del Ministerio de Hacienda, el cual ya fue aprobado por el Senado en dos lecturas consecutivas, pero que en apreciación de ciertos expertos como Ernesto Selman, no debe ser aprobado por carecer de transparencia y por tanto, generaría dudas en un momento político electoral como el actual.

Con gran desconcierto se especula que la única fuente de ingreso primaria para ese complemento será el endeudamiento.

Al tratarse de un presupuesto que no ha llegado al sexto mes de ejecución, que teóricamente debiera ser un 50%, si el monto del complemento asciende a la asombrosa cifra de 150,000 millones, deja mucho que desear.

El otro ingrediente es el más amargo de todos. Las cifras del COVID19 ofrecidas por el Ministerio de Salud hasta ahora no son fiables.

El propio ministro y vocero oficial ha dicho que hay centros hospitalarios públicos y privados que tienen retrasos de hasta tres meses en reportar muchos contagios y defunciones, por lo que, las estadísticas están subvaluadas.

Eso es gravemente nocivo y podría arruinar los planes para poder combatir con mayor eficiencia a ese maldito virus que azota al mundo.

Ojalá no sea así, pero cualquier “mal pensao” pudiera creer que están calculando un método para confundir a la población.

En el mes de septiembre de 2018, el Ministerio de Obras Publicas de la República Dominicana, sorprendió a todos los medios de comunicación al poner en sus manos una noticia que nadie esperaba.

El inicio de los trabajos para la construcción de una edificación y sus áreas perimetrales en una extensión de terrenos de 24,000 metros cuadrados para utilizarla como estación terminal de autobuses provenientes de la región este del país, con fines de evitar que los mismos penetren a la ciudad y produzcan congestionamientos en el tránsito.

Esa decisión generó de inmediato una serie de protestas por parte de diversos sectores de la población, pero a pesar de todo, la obra de encuentra en su etapa final.


Según reporta Diario Libre, “las frecuentes protestas ni los mecanismos legales han podido detener los trabajos de construcción de la Terminal de Autobuses del Este que sería inaugurada a principio del próximo mes.

Pese a las protestas de sectores que rechazan la obra por su alegado impacto al medio ambiente, al Parque del Este y a los Tres Ojos, los obreros siguen su trabajo.

Ya se están instalando las escaleras eléctricas y se trabaja en la parte del segundo nivel, donde estarían las oficinas y otras áreas importantes de la terminal que conectará con seis corredores”.

Con ese grado de terminación, disponer que la obra sea paralizada es tan grave como haberla iniciado en ese lugar.

Valdría la pena permitir que sea concluida y que entre en funcionamiento con estrictos controles de cumplimiento de las normas sanitarias y de medio ambiente, así como ponerla bajo la dependencia de la misma autoridad que gobierna el Metro y el Teleférico, donde la experiencia ha sido relativamente buena.

Se impone la inmediata apertura de un concurso para escoger una firma de auditores independientes que realice una auditoría exhaustiva de la obra y así establecer el grado de responsabilidad de quien haya incurrido en cualquier desafuero con la administración de recursos del Estado.

“Por quién voy a votar el 5 de julio”*

12 junio, 2020

Por: Isidoro Santana, a quien los elefantes consideran un caballero honesto, valiente y noble, nacido en Villa Trina, Moca, provincia Espaillat. Lleva la sangre de Guarionex, Cacique de Maguá

Isidoro Santana, ex Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo de la República Dominicana

“Por primera vez en mi vida voy a violar el secreto de mi voto, a manifestar con antelación por quién voy a votar en las próximas elecciones presidenciales. Mi voto es por aquel candidato que me garantice antes de ese día, de manera pública, fidedigna y convincente, que después del 16 de agosto voy a conocer la verdadera identidad de alguien que se puso “García Careca”. Y de otro que se hizo llamar “Chacabana”.

Y de cada uno de los CODINOMES de las personas que cobraron 39 millones y medio de dólares para sabotear el trabajo que yo estaba haciendo gratis. Y de varias otras personas que igual a mí, posiblemente de la mejor buena fe, compartieron meses de esfuerzos en revisión de documentos y arduas discusiones con tal de que el Estado pudiera tener en Hatillo, Azua (convertido después en Punta Catalina, Baní) dos plantas eléctricas de la mejor calidad, al menor costo y en las mejores condiciones de financiamiento.

Yo quiero saber quién fue ese multicampeón que se hizo llamar “Tigres”. Y también de “El Escogido”; no sé si este último, por tener un nombre que tanto recuerda a los leones africanos, tendrá alguna relación con “El León Árabe”, o bien con “el León Chacara” y de otros personajes tan fieros que todavía, tras más de un año de su descubrimiento, nadie se ha atrevido a decir su nombre verdadero. Ni nadie a averiguarlo.

No sé si alguno de los pretendientes de la silla presidencial estará en condiciones de prometerme que lo va a averiguar. Perdóneme el lector por hablar en primera persona, pero es que no quiero comprometer en esta intención de voto a niguna otra de las que me acompañaron a lo largo de los meses en que participamos en la Licitación para la construcción de Punta Catalina. Ademas, ellos tienen derecho a guardar el secreto del voto.

En esa Licitación trabajé con mucha gente, algunos que conocía de antemano y otros que fui conociendo a lo largo del proceso; algunos participaron directamente como miembros del Comité y otros indirectamente como asesores, analistas, asistentes, etc.; algunos en etapas y otros en el proceso completo; a muchos ya francamente, ni siquiera los recuerdo.

Pero no quisiera tener sospecha de ninguno. Quizás todos fuimos tontos útiles. Creo que tengo derecho a saber a quién corresponden los nombres en clave de “Boticario”, de “Casa 1” y “Casa 2”, de “Chacabana” y “Chaplin”, de “Comissão” o bien de “Fofão” y “Forca”.

Sería muy doloroso enterarme de que alguno de los CODINOMES corresponde a alguno de los compañeros de ocasión.Además, ellos mismos deberían estar muy interesados en que se elimine esa nebulosa y sus nombres queden definitivamente limpios.

Como habrá notado el lector, no espero mucho a cambio de mi voto. Tampoco el contexto es para abrigar muchas expectativas, pues en materia de economía, sea quien fuere el ganador, desde antes de la pandemia ya le esperaba un período bastante difícil, por la carga de la deuda y el exiguo presupuesto fiscal. Si eso era así, ahora no es que estará limitado, estará acorralado por la mayor deuda, la renovada exigencia de gastos, las menores recaudaciones, y mucho menos a quien cobrarle impuestos por la crisis económica nacional y mundial.

Por eso no aspiro a mucho. En realidad, no es un intercambio de votos como en cualquier mercado, pues ni siquiera mi voto vale tanto. Es un numerito entre millones. Pero podría ser el uno que cumplete el 50%+1. O definir el segundo lugar.

Ahora bien, si ningún candidato puede prometerme descifrar esos CODINOMES, entonces preferiría ejercer mi legítimo derecho a la abstención. El problema lo tendría si todos me lo prometen, lo cual no sería de extrañar, porque es lo que se esperaría que cualquier candidato prometa a sus conciudadanos.

A su vez, aquí se puede prometer cualquier cosa, independientemente de lo que se proponga hacer. Poca gente se cuestiona si es verdad o posible. Siendo así, si todos lo prometen entonces tendría que intentar descifrar la credibilidad, y eso me obligaría a hacer un esfuerzo para interpretarla a partir de su trayectoria y la de sus acompañantes. Aspiro a cosas más sencillas”.

*Publicado en Hoy digital, el 12 de junio de 2020.

El famoso humorista uruguayo Juan Verdaguer, quizás el mejor monologuista que he conocido hasta ahora, respetando al dominicano Carlos Sánchez, aún en desarrollo, sostenía que lo más difícil para un sultán es la toma de decisiones en la noche de su boda, sabiendo lo que tiene que hacer, pero sin saber por donde empezar. La confusión conduce a errores si quien toma las decisiones no se organiza sistemáticamente.

Juan Verdaguer en plena actuación

Según el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo de la República Dominicana, en el país se han suspendido novecientos mil contratos de trabajo y se espera que crezca el desempleo, a causa de la incidencia de la pandemia COVID-19, la cual ha arruinado muchos planes en todas partes del mundo.

Las elecciones ordinarias* han sido pospuestas, las principales industrias han tenido que ser paralizadas, la justicia, el transporte, el comercio, las exportaciones, las operaciones turísticas, las construcciones, las zonas francas y muchas actividades más, por lógica acción a partir de un mandato de alerta dictado a consenso por todas las naciones del planeta.

No hay razones para tratar de poner el dedo en una llaga que está abierta y que si la desesperación lo induce, puede haber una infección incurable que no podrá ser erradicada “ni por los médicos chinos”, como decían los gurús de antes.

Podemos tomar muchos ejemplos, pero para no causar dolores de cabeza, es bueno que usted sepa lo que ha tenido que hacer la administración de un conocido restaurante de la capital dominicana durante la pandemia.

En los primeros días de la cuarentena, envió para su casa a todo el personal y cerró el establecimiento.

Luego, surgió un movimiento tendente a servir alimentos a domicilio que se ha convertido en algo muy importante en razón de que muchos hogares lo prefieren para no tener que contar con personal de servicio doméstico, por razones del mismo tipo.

El restaurante que optó por esa modalidad está haciendo un gran negocio porque, entre otras cosas, ha logrado reducir considerablemente sus costos operacionales, por razones tales como:

  • Ha cesanteado a sus camareros, bartenders y demás personal de atención a los visitantes.
  • Ha reducido gastos de lavandería de manteles, servilletas y todo tipo de lencería.
  • Los costos por energía eléctrica no incluirán el consumo de acondicionadores de aire, máquinas de hielo y muchas cosas más que solamente son necesarias si hay presencia de comensales.

Quienes usan los servicios de comidas a domicilio han visto un notable ahorro en ese tipo de consumo, el cual no incluye 10% de propina obligatoria, 18% del ITBIS, propina espontánea a camareros, tarifas en servicios de “vallet parking” y muchas cosas más.

¡No hay que abundar mucho..!

Todo está más claro que el agua. La cuarentena ha enseñado a muchos dominicanos a usar bozales y guantes, lavarse las manos, bañarse con frecuencia y lavar su ropa, pero le ha “prohibido” el abrazo al amigo y al pariente que no vive bajo su mismo techo, visitar funerarias y hospitales, clubes sociales, etc., pero otros, no han podido cumplir con las normas que impone la pandemia por necesidad y falta de soporte económico.

Cuando, algún día muy lejano, todo el mundo haya sido vacunado entonces vendrá otro problema. ¡La identificación del inmune!

No hay que desesperarse, no se deben forzar jugadas, que como decía Don Lawrence Peter Berra, apodado Yogui, el juego no se acaba hasta que no termina y el COVID-19 nunca tendrá final, como no lo ha tenido aún el VIH y múltiples enfermedades virales más.

* Las elecciones del 5 de julio han sido definidas como “extraordinarias”. Si la razón es por la posposición provocada por la pandemia, entonces siguen siendo ordinarias.

Repase esta lección para que no se olvide:

Autor: Arturo Pellerano Castro

Yo quisiera, mi vida, ser burro,
ser burro de carga,
y llevarte, en mi lomo, a la fuente,
en busca del agua,
con que riega tu madre el conuco,
con que tú, mi trigueña, te bañas.

Yo quisiera, mi vida, ser burro,
ser burro de carga,
y llevar al mercado tus frutos,
y traer, para tí, dentro del árgana,
el vestido que ciña tu cuerpo,
el pañuelo que cubra tu espalda,
el rosario de cuentas de vidrio
con Cristo de plata,
que cual rojo collar de cerezas
rodee tu garganta…
Yo quisiera, mi vida, ser burro,
ser burro de carga…

Desde el día que en el cierro del monte,
cogida la falda
el arroyo al cruzar, me dijiste
sonriendo: ¿me pasas?…
y tus brazos ciñeron mi cuello,
y al pasarte sentí muchas ganas,
de que fuera muy ancho el arroyo,
de que fueran muy hondas sus aguas…
desde el día que te cuento, trigueña,
¡yo quisiera ser burro de carga!…

Y llevarte en mi lomo a la fuente,
y contigo cruzar la cañada,
y sentirme arrear por ti misma,
cuando, a vuelta del pueblo, te traiga,
el vestido que ciña tu cuerpo,
el pañuelo que cubra tu espalda,
el rosario de cuentas de vidrio
con Cristo de plata,
que cual rojo collar de cerezas
rodee tu garganta…

¡Yo quisiera, mi vida, ser burro,
ser burro de carga!”