Archivos Mensuales: marzo 2020

La República Dominicana es un país lleno de gente buena y la excepción a esa regla son los políticos.

Los políticos solamente acuden a las masas populares cuando quieren servirse de su bondad y luego les dan la espalda.

El trascendental fenómeno que ha ocurrido con la aparición del coronavirus ha puesto a todos los países del mundo a pensar al unísono, algo sin precedentes en toda la historia. La República Dominicana se ha colocado en esa fila y ha tomado medidas que, en otras circunstancias, nunca habrían sido adoptadas.

Un cierre temporal de ciertas importaciones en un país como el nuestro era una necesidad pero no había voluntad politica para tomar una decisión así, para no tener que enfrentar muchos sectores de poder que están involucrados en el negocio.

El coronavirus ayudará a que nuestra balanza de pagos tenga un cierre menos desequilibrado y quizás la depreciación de la moneda nacional se desacelere. Habrá mas holgura para que las clases necesitadas puedan hacer sus ahorros a falta de la inducción a la compra de bienes importados a base de endeudamiento.

Consumiremos alimentos de producción netamente dominicana y no podrán ser exportados los frutos y vegetales de primera categoría para vender localmente los rezagos de los embarques, como es la tradición.

El 2020 será recordado como un año que marca el punto de partida hacia un mundo diferente porque la humanidad se puso de acuerdo para lograr un objetivo común.

En República Dominicana no se olvidarán pronto de lo ocurrido , porque el gobierno de turno, se ha aprovechado del espíritu de cooperación del pueblo para preservar la salud de la humanidad y ha anunciado una erogación de USD395.5 millones en favor de Odebrecht para “concluir” la cuestionada y fatídica planta de Punta Catalina y evitar un arbitraje.

Han cogido al pueblo movido de las bases y con ese viraje sorpresa, ahora quieren declarar un innecesario estado de emergencia para que nadie pueda ni siquiera quejarse por semejante acción, a todas luces lesiva de los intereses de nuestra nación.

El mejor árbitro que existe es la conciencia nacional y de seguro cantará “balk” a semejante jugada.

La lengua de res se sirve en fondas, tarantines, mesones y eventualmente en restaurantes de otra categoría, siempre en diversas modalidades, según la voluntad del comensal.

La forma más demandada en todas partes es “mechada” con diferentes tipos de rellenos, guisada, a la vinagreta, estofada, pero siempre existen quienes desean saber la receta para “cocinarla en su casa e invitar a unos amigos”.

La lengua de cerdo se sirve generalmente en porciones que han sido sancochadas en agua de sal con orégano verde y luego fritas en manteca.

La de chivo generalmente es triturada y agregada al famoso pipián que incluye además, hígado, “pajarilla”, corazón, bazo, “bofe”. Todo esto marinado con jugo de naranja agria para luego guisarlo y servirlo con yuca, arroz y aguacates.

Cada lengua tiene su fama.

No se sabe cual es la base para llamarle lengua de suegra a esta planta.

La lengua española, por ejemplo, es un complejo sistema de comunicación verbal y escrito.

Existe la lengua de fuego, la lengua de máuser y la viperina que caracteriza a muchos críticos de todo lo que le rodea.

Según las escrituras, las lenguas de fuego, tambien fueron las que bajaron sobre las cabezas de los apóstoles.

La lengua de estropajo, especialmente colocada en la boca de algunos políticos que hablan babosidades censurables y apenas se entiende lo que quieren decir, sea porque lo hacen a media lengua o por tener una lengua de trapo.

Los calificativos que reciben ciertas personas, según su lengua, son muy frecuentes y sobre los mismos se han pronunciado muchos tratadistas, queriendo ampliar su significado.

Tal es el caso de “lengua sucia”, para referirse a alguien que usa groserías al hablar y tener “mala lengua” para quienes blasfeman, juran, murmurando o echando maldiciones con frecuencia.

La lengua de mime es un tipo de arma blanca hecha a base de acero inoxidable, estilo puñal, pero con un largo y un ancho muy inferior al tradicional. Es muy fino y por ser así lo asemejan a la “lengua de un mime”, que se deja a la imaginación del lector que conozca ese insecto, que los cientificos han llamado “mosca de las fruta” (Drosophila melanogaster).

La lengua castiga al cuerpo dicen algunos para dar a entender que quien mucho habla, mucho yerra.

La “lengua pesá”, es una propiedad que tienen algunas personas de hacer un uso muy fluido de su lengua, pero en el fondo, no dicen nada

¿Cómo será la lengua de un predicador de la palabra?